Concepciones de infancia, de ausencias, pandemias y demás.

 

La concepción de infancia en el espacio- tiempo que habito, surge de varios fenómenos que hacen de la concepción de esta infancia una huella en su crecimiento.

La ciudad de Antofagasta al norte de Chile, ha sido testigo del paso de la pandemia del Covid  y el estallido social, esta situación ha generado un momento de encerramiento por aproximadamente 2 años y medio,  generando en los niños y niñas una manera de comprender el mundo, un tanto más cercana al mundo digital así como una  construcción de nuevos relatos y concepciones del mundo que habitan.

Así mismo, el número de niños y niñas que habitan este territorio son de población migrante, esto propicia un escenario de interculturalidad y la pluriculturalidad, lo que hace que estos se sitúen en un diálogo nutrido de varias tradiciones, juegos, cuentos, leyendas, etc.

Considero, de acuerdo a mi experiencia como maestra y madre que las concepciones actuales de infancia se encuentran divididas en dos posturas, una en la cual los niños crecen en un mundo que exige el desarrollo de competencias y habilidades que fragmenta su concepción del mundo que habita y así aún se sigue la concepción biologisísta que aleja de ser estos reconocidos en su subjetividad para sumergirse en el mundo laboral y continuar el ciclo.

En este sentido, en la lectura La nueva sociedad de la Infancia, se menciona que” para el investigador adulto que comparte con otros adultos un sentimiento de superioridad basado en un estado de “Madurez”, que mide las edades desde la posición de seguridad que proporciona el patrón adulto, significaría, decirnos, volver sobre sus pasos y al hilo de aquella esencial pregunta …” (Gaitán, 2016, p.26)












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